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Episodio 27 - Había una vez...


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Hola hola! Bienvenidas y bienvenidos a un nuevo episodio. Les cuento que, bueno, la verdad hoy estoy bastante cansada, ha sido una semana de trabajo muy exigente, muy extenuante; y debido a eso, hoy cuando venía manejando de regreso del trabajo, me puse a pensar en esas cosas que nos hacen relajarnos, sentirnos bien, dormir tranquilos, y entonces recordé los cuentos que nos contaban cuando éramos pequeños para que nos quedáramos dormidos.

A mi por ejemplo, cuando estaba pequeña me encantaba, y me sigue gustando, un cuento que se llama “el traje nuevo del emperador”, y obviamente trata sobre un emperador que estaba buscando un nuevo atuendo y telas, pero en ese proceso fue engañado. Si no conocen la historia, les recomienda que la lean, es un cuento infantil, pero al final nos deja un mensaje a todas y todos.

Volviendo al tema, los cuentos no son solo para dormir bebés, sino que los podemos usar de una manera super efectiva, ingeniosa y entretenida para aprender idiomas. Pero bueno, ¿Cómo logramos eso?

Primero que todo, les recomiendo buscar libros o páginas de cuentos, y ojalá que sean cuentos cortos y con un vocabulario sencillo. Les comento esto porque cuando estaba aprendiendo alemán estuve leyendo el libro de los hermanos Grimm, y obviamente lo estaba leyendo en alemán. Sin embargo, la versión del libro que me enviaron desde Alemania pues estaba redactado con un alemán bastante antiguo, que me imagino era como la versión original de los cuentos, pero el tema es que eso me dificultó bastante la comprensión de las historias porque había verbos o palabras que ni el mismo traductor entendía, entonces por ahí fue un poquito complicado y me llevó más tiempo, pero al final no fue imposible y comprendí la historia general.

Ahora bien, si tenemos cuentos en español, algo que podemos hacer es leer el cuento y empezar a redactarlo en el idioma que estamos aprendiendo. Como les dije anteriormente, es importante elegir un cuento corto y con el tiempo podemos ir aumentando la longitud de las historias o su dificultad. Este ejercicio nos puede ayudar muchísimo no solo con la redacción, sino también a conocer nuevo vocabulario, tiempos verbales y etc. En la descripción del episodio les he dejado el link de una página donde pueden encontrar cuentos infantiles de todo tipo en español. 

Otra actividad que pueden hacer es buscar los cuentos ya en otro idioma y leerlos; en este sentido, yo les recomiendo hacer dos cosas: primero, buscar todo el vocabulario que sea nuevo, y segundo leerlo en voz alta y grabarse con el teléfono, para que así luego puedan escucharse a ustedes mismos y reconocer la calidad de su pronunciación, así como aquellas palabras o sonidos que más se les dificulta, y de esa manera seguirlas practicando un poco más. En la descripción del episodio les he dejado un link donde pueden escuchar y leer cuentos en inglés.

Finalmente, ¿han pensado en escribir sus propios cuentos? Este es un excelente ejercicio, no solo para practicar idiomas, sino también para desarrollar nuevas habilidades, la creatividad, la imaginación, la adquisición de vocabulario (incluso en nuestra lengua materna), mejorar la redacción y la ortografía. ¿De dónde sacar ideas? Pueden crear sus propios cuentos a partir de lo que soñaron en la noche, de algo que hayan vivido ustedes u otra persona o incluso pueden contar un cuento desde la versión del malvado, por ejemplo, si han visto Shrek, podríamos escribir un cuento desde la versión del príncipe Encantador. En fin, si no han intentado algo así, los y las invito a inventarse un cuento que puedan leer en menos de un minuto y que además nos deje un mensaje. ¿Se atreven? Si logran el reto, espero puedan compartirme sus creaciones en el blog.

Para cerrar el episodio, pues vamos a hacerlo con un cuento. Así que acá les dejo esta historia que se encuentra en el libro “Los cuatro acuerdos”, del autor Miguel Ruiz.

Había una vez un hombre que quería trascender su sufrimiento, de modo que se fue a un templo budista para encontrar a un maestro que le ayudase. Se acercó a él y le dijo: “maestro, si medito cuatro horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación? El maestro le miró y le respondió: “si meditas cuatro horas al día, tal vez lo consigas dentro de 10 años”.

El hombre, pensando que podía hacer más, le dijo: “maestro, y si medito 8 horas al día, ¿cuánto tiempo tardaré en alcanzar la iluminación?”

El maestro le miró y le respondió: “si meditas 8 horas al día, tal vez lo lograrás dentro de 20 años”. Pero, ¿por qué tardaré más tiempo si medito más?, preguntó el hombre.

El maestro contestó: “no estás aquí para sacrificar tu alegría ni tu vida. Estás aquí para vivir, para ser feliz y para amar. Si puedes alcanzar tu máximo nivel en 2 horas de meditación, pero utilizas 8, sólo conseguirás agotarte, apartarte del verdadero sentido de la meditación y no disfrutar de tu vida. Haz lo máximo que puedas, y tal vez aprenderás que independientemente del tiempo que medites, puedes vivir, amar y ser feliz”.

Este cuento aplica igual para cuando estamos aprendiendo idiomas. Colorín colorado, este episodio se ha acabado.

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